Toma fuerza el fin de la tauromaquia en España: exigen que el gobierno no financie la matanza de toros

Crédito foto: AVATMA

Las imágenes nunca dejan de ser espeluznantes. Toros desangrados para divertir a unos pocos, una tradición española disfrazada de cultura popular que podría llegar a su fin. Es que la tauromaquia, que se define como «el arte de lidiar con toros» pero no es más que la matanza indiscriminada de animales inocentes, suma cada vez más voces de repudio en España y en todo el mundo -en las últimas horas se sumó el reconocido piloto de F1 Lewis Hamilton, quien dijo “España, esto es realmente asqueroso”– . El sector pidió ayuda estatal debido a la imposibilidad de funcionar por la cuarentena producto del COVID-19. Y justamente, esta despreciable actividad que data de la Edad de Bronce, es financiada por el gobierno español, que la considera Patrimonio Cultural.

El financiameinto estatal al sector y la promoción de la tauromaquia proviene del Ministerio de Cultura español. Sin embargo, más allá de lo despreciable que resulta esta actividad, el sector taurino es el espectáculo que obtiene la nota más baja en relación con el interés que despierta entre los ciudadanos, y el único que genera rechazo social. Así lo destacan diversas organizaciones en favor de los derechos de los animales en un relevamiento y además ya llevan reunidas más de 158.000 firmas para pedir que no se destine ayuda económica a una actividad tan cruel como la tauromaquia. Se puede firmar desde este link .

AVATMA, AnimaNaturalis, CAS International, Animal Guardians, La Tortura No Es Cultura y Gladiadores por la Paz, entre otras, se pusieron en contacto con el Ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, para pedir la tauromaquia vuelva a ser potestad del Ministerio del Interior. La actividad depende de Cultura desde el año 2011 por decisión del gobierno de España de Zapatero, cuando el Ministerio del Interior estaba en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba y el de Cultura de González Sinde. Posteriormente, en el año 2013, la tauromaquia pasó a ser considerada como Patrimonio Cultural merced a una ILP taurina que se debatió en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados y que fue aprobada en la Cámara Baja con la mayoría absoluta del PP y la abstención del PSOE.

“Resulta absolutamente censurable que un espectáculo que consiste en festejar el sufrimiento y la muerte agónica y pública de determinados animales, bovinos de raza de lidia de diversas edades, pueda ser considerado como cultura en pleno siglo XXI”, denuncia José Enrique Zaldívar, presidente de AVATMA, la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal.

Las organizaciones han hecho llegar a los representantes políticos la petición de que se arbitren los mecanismos democráticos necesarios para que el sector taurino sea eliminado de Cultura y traspasado de nuevo a Interior. “Pedimos que la tauromaquia vuelva al lugar del que nunca debió salir, hasta que se logre su desaparición”, sentencia Zaldívar.

¿Por qué se financia una actividad que, además de cruel, es tan poco valorada por los españoles?

Según una encuesta que elaboraron desde estas organizaciones, en lo que respecta a la tauromaquia, solo el 7,95% de los consultados asistió a un espectáculo taurino en el periodo 2018-2019. En el rango de edades, podría resultar sorprendente que el más alto sea el comprendido entre los 15-19 años, algo más del 10%, pero esto es debido, sin duda, a la presencia de estos jóvenes en los festejos populares que se programan con motivo de las fiestas en diversos municipios. La presencia de este colectivo de población no pasa del 6% cuando se hace referencia a festejos taurinos en plaza.

La encuesta recoge en otro apartado el grado de interés por los toros en la sociedad española en una escala del 0 al 10. La nota media final que los autores del estudio conceden al interés que despiertan los toros también ha caído del 2,5 al 2,3 respecto a 2015. Es la nota más baja de todas las actividades culturales por ser la única que genera un fuerte rechazo social, siendo que la nota media para el cine es del 6,8, para los museos un 5,2, las galerías de arte un 4,1 o los yacimientos arqueológicos un 4,8. Los conciertos de música clásica despiertan una puntuación media de interés de 5, y los de música actual de 6,6. El teatro un 5,8, la ópera un 3,5 y el ballet o la danza un 3,8.

“Tenemos una oportunidad única de dejar atrás ciertos privilegios del pasado y construir una nueva España sin maltrato animal en nuestras fiestas y tradiciones” vaticina Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis. “No es justo que una actividad tan entredicha reciba millonarias partidas presupuestarias, sin ellas la tauromaquia desaparecería”.

Otro dato es que desde 2007, las corridas de toros cayeron un 63% y un 6% respecto a 2018 según la Estadística de Asuntos Taurinos publicada a pricipios de mes por el Ministerio de Cultura y Deporte español. Asimismo, los espectáculos taurinos en las plazas (corridas de toros, corridas de rejones, corridas mixtas, festejos mixtos, festivales con picadores y novilladas con picadores) también bajaron el año pasado al mínimo histórico en España, ya que se celebraron 1.425, lo que supone la cantidad más baja de la serie histórica y un 61% menos que en 2007, que ostenta el récord.

La realidad es que solo el 8 por ciento de los españoles acudió en 2019 a algún festejo con toros, según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España. 2018-2019 que publica cada cuatro años el Ministerio de Cultura . Una cifra muy inferior a las referidas a otros hábitos culturales, y que además, disminuye un punto y medio respecto al 2018, que era del 9,5%. De este 8 por ciento, solamente el 5,9% acudió a un festejo de pago (corrida de toros, novillos o rejones). El resto asistió solamente a festejos populares, en su mayoría gratuitos y pagados por los ayuntamientos dentro de sus partidas presupuestarias para fiestas mayores y fiestas patronales.

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