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Desencajado, Ignacio Arostegui, de 25 años, maneja su vehículo a alta velocidad y ebrio. Se ríe, también. Uno de sus amigos lo filma y él no lo duda. “Si nos matamos, nos matamos”, advierte el joven que termina por estrellar su auto en un cantero ubicado en la vereda de la costanera marplatense. Lamentándose por lo ocurrido, sale ileso del auto y patea los restos que quedaron tras el impacto. 1,03 g/l de alcohol en sangre fue el resultado de su test de alcoholemia.

Pese a su lamento, las imágenes captadas por su acompañante parecen ser un modo de vida de este joven de Berazategui que sus más cercanos conocen como “Nacho” o “Diente” y que comparte en sus redes sociales su fanatismo por los autos y por la alta velocidad, incluso aunque esto implique un riesgo para los demás.

En un perfil de Facebook colmado por posteos de deportes extremos que ahora dio de baja, Arostegui compartía fotos y videos de picadas de autos, incluso en la vía pública, lo que está penado por ley.

El protagonista de sus redes es sin dudas su Volkswagen Gol. En un Twitter registrado a su nombre publicó, en 2016, el velocímetro de ese auto a 190 kilómetros por hora. “Algo es algo, golcito”, escribió en ese entonces el joven que leía también revistas de automovilismo y que solía visitar Mar del Plata los fines de semana.

Varias de sus publicaciones son celebradas por sus amigos, que comparten sus gustos, y que subieron videos filmados de idéntica manera al que registró el siniestro en la esquina de Avenida Peralta Ramos y Aristóbulo del Valle. Con ellos son usuales los mensajes en los que se invitan a correr. “Probamos cuando quieras, de esquina a esquina”, incita el joven que chocó en la costa a otro de sus compañeros.

En la última imagen que subió Arostegui a su Twitter incluso se ve un auto destruido. “Gracias a todos los que nos escribieron, fue solo un susto, ahora a salir adelante como siempre”, está escrito sobre esa foto.

El joven también muestra en sus perfiles reiteradas capturas de bebidas. Hasta arriba de los autos. “Como todos los findes”, cuenta en una publicación donde se ven tres botellas -de Aperol, de fernet y de vodka- sobre el asiento de un vehículo.

En la Argentina, los siniestros viales son la principal causa de muerte en jóvenes menores de 35 años y el alcohol es uno de los factores que más influye.

El fin de semana pasado, el impacto que protagonizó Arostegui podría haberle causado la muerte tanto a él, a su acompañante, como a otra persona. Además de la elevada velocidad a la que circulaba y de conducir borracho, en las cámaras de seguridad del municipio queda claro cómo se sube a la vereda de manera repentina. Afortunadamente, nadie caminaba por allí en ese momento.

“Ignacio, cuando el Estado te dio la licencia de conducir no fue para que te mates o mates a tus amigos. Por suerte te salvaste y hoy tu familia no está velando tu cuerpo. Pero tu licencia queda inhabilitada”, tuiteó el viernes pasado el titular de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Pablo Martínez Carignano. Ese organismo y la Municipalidad de Berazategui decidieron dar de baja la posibilidad de que el joven continúe al mando de un vehículo luego de la escena que protagonizó.

Fuente: La Nación