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Mel Gibson cumple 65 años: una exitosa carrera arruinada por su discriminación y antisemitismo

“La única manera de mantener una módica suma de felicidad en esta vida, es no preocuparse por el futuro ni lamentarse por el pasado demasiado” , una cita de Mel Gibson que bien podría valer como una síntesis de lo que ha sido su propia filosofía de vida.

Gibson ha sido protagonista de algunos de los filmes más exitosos de los últimos cuarenta años, así como de los escándalos más resonantes, siendo estos los que se asociaron a su nombre en los últimos tiempos.

Gibson nació en New York el 3 de enero de 1956, pero pronto su familia se mudó a Australia, donde pasó toda su infancia y su adolescencia. Fue allí donde inició su carrera interpretativa y para finales de la década del setenta ya había trabajado con grandes directores australianos como: George Miller, Peter Weir y Gillian Armstrong. Con Miller como director se pondría en la piel de Max Rockatansky, protagonista de la saga postapocalíptica “Mad Max”.

Estos filmes le otorgarían el reconocimiento suficiente como para llegar a Hollywood.

Con el final de la década de los ochenta y durante la década de los noventa protagonizó grandes éxitos de taquilla, la saga de “Lethal Weapon”, “Tequila Sunrise” y “Maverick”, entre otras. Lejos de quedarse estancado en el nicho del género de acción sus inquietudes artísticas lo llevaron a ubicarse detrás de las cámaras.

Debutó como director en 1993 con la cinta “The Man Without a Face” un drama bien recibido por la crítica que él mismo protagonizó. Pero fue su siguiente proyecto el que acabaría de consagrarlo como estrella mundial, dirigió y protagonizó “Braveheart” (1995) basada en la legendaria historia de William Wallace. Fue un éxito de crítica y taquilla, obtuvo cinco premios Óscar entre ellos el de mejor película y mejor director.

El año 2000 lo encontró protagonizando “The Patriot” una cinta con reminiscencias a su oscarizado filme “Braveheart” está vez siendo el protagonista un héroe de la guerra de independencia de los Estados Unidos, tuvo un moderado éxito en taquilla con tres nominaciones a los Óscar.

Como director su siguiente película fue “The Passion of the Christ” en 2004, la película recrea los sucesos que tuvieron lugar durante las últimas doce horas en la vida de Jesús de Nazaret.

Un éxito total de taquilla que desde su estreno suscitó una gran polémica, tuvo acusaciones de antisemitismo, motivadas principalmente por las violentas escenas que se dan durante el filme.

Luego del éxito Gibson tuvo que atravesar su particular viacrucis personal, llegando al punto de tener que mantenerse alejado varios años de la vida pública y profesionalmente su carrera sufrió un pronunciado bajón.

Mel Gibson - Braveheart (1995)

A principios de la pasada década, haciendo honor a su fama de hombre colérico y de opiniones tajantes, se vio envuelto en una sucesión de incidentes en un período muy corto de tiempo, y el mismo Hollywood que cuando estaba en la cima hizo la vista gorda, esta vez puso sus ojos sobre él.

El estreno de su notable filme “Apocalypto” (2006) se vio opacado por sus opiniones cada vez más polémicas. Su ensañamiento con el colectivo homosexual con alusiones despectivas, la confesión sobre su drogadicción y su dependencia del alcohol lo ubicaron en el centro de la polémica.

En 2011 fue detenido por conducir ebrio y una grabación lo mostró tratando al policía que lo detuvo de “judío” y soltando una serie de improperios antisemitas.

Más tarde, en unas cintas filtradas en las que estaba grabada una discusión con su pareja de entonces, la pianista ucraniana Oksana Grigorieva, Mel se despachaba con una catarata de insultos machistas y racistas. Sin dudas estos incidentes pudieron costarle su carrera, pero el paso del tiempo fue testigo de una primera muestra de que con su arte, Gibson aún tiene cosas que ofrecer.

Desde la actuación sus últimos años fueron ocupados en papeles menores, por ejemplo: siendo el villano en “Machete Kills” (2013), y nuevamente como antagonista en “The Expendables 3” (2014). Pero fue desde la dirección donde encontró un camino que podría ser el que lo lleve hacia la redención. “Hasta el último hombre” (2016) es un filme basado en la historia real del soldado del Ejército de EE. UU. Desmond Doss, un cristiano adventista, que durante la Segunda Guerra Mundial se negó a portar armas en el frente, salvó la vida de setenta y cinco hombres durante la batalla de Okinawa y fue condecorado con la Medalla de Honor por el presidente Harry S. Truman. El filme fue éxito de taquilla y crítica, lo cual le dio seis nominaciones a los premios Óscar, entre ellos el de mejor director.

Solo el tiempo dirá si este Mel Gibson de 65 años finalmente ha encontrado la estabilidad necesaria para seguir interpretando y contando buenas historias. En el futuro cercano se prepara para volver a ponerse en la piel del sargento Martin Riggs en la quinta entrega de “Lethal Weapon” donde volverá a juntarse con su coprotagonista Danny Glover y el director Richard Donner, en lo que según dicen esta vez sí, será la última de la saga. Como director hace tiempo que viene hablando acerca de la posibilidad de rodar una secuela de “The Passion of the Christ” la cual se centraría en la resurrección de Cristo. No hay dudas de que es una historia con la epicidad suficiente como para despertar una vez más la atención del mundo entero, y una excelente analogía con lo que ha sido y es la vida del propio Gibson.

Fuente: Ámbito