Lejos del 82%: la jubilación promedio es el 38,1% del ingreso de un trabajador activo

La jubilación promedio es equivalente al 38,1% de los salarios de los trabajadores activos, menos de la mitad que el 82% de referencia que es alcanzado y hasta superado en algunos regímenes especiales.

Así lo informó la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) en una investigación que surge de la comparación de la jubilación promedio con el salario de los aportes activos a partir de los 50 años de edad, etapa tenida en cuenta para la estimación de los haberes pasivos.

De todos modos, el 38,1% abarca a todos los regímenes pero si se considera solamente al régimen general la relación entre los haberes jubilatorios y las remuneraciones de los aportantes activos es más baja aún, con un 36% de un promedio que, además, deja en evidencia un menor nivel en el caso de las mujeres.

Al respecto, la OPC señaló, en base a datos de la ANSES, que el 38,1% de relación entre jubilaciones y salarios activos en el total de los regímenes se desglosa en un 45,7% para los jubilados varones y un 34,5% para las mujeres, en tanto en el 36% del régimen general hay un 43,9% y un 32,6%, respectivamente.

El 82% móvil se dispuso hace 62 años, en octubre de 1958, mediante la ley 14.499, en una época en que la relación entre aportantes activos y beneficiarios pasivos era mucho más holgada que en la actualidad.

El cumplimiento de esa relación porcentual fue respetado en muy pocas ocasiones en los años posteriores, en los que además, por los problemas financieros recurrentes, el régimen debió pasar a ser de reparto a “reparto asistido”, con el aporte de recaudación de impuestos más allá de las deducciones a los salarios.

El ensanchamiento de la brecha entre el nivel promedio de jubilaciones y salarios obedece en parte a una evolución propia de todos los regímenes de reparto, en el que con el transcurso de los años y una mayor expectativa de vida se va reduciendo la relación entre aportantes (trabajadores activos) y beneficiarios (jubilados y pensionados).

Pero otro factor que incide fue la masiva incorporación de nuevos beneficiarios por las sucesivas moratorias previsionales, que, según los cálculos de la OPC, llevó la relación aportante/pasivo de 3,06 a 1,43.

De todos modos, de esa diferencia no se puede inferior una duplicación de los beneficios: al respecto, la OPC precisó que “si en el marco del análisis se excluyen los beneficios otorgados mediante moratorias previsionales, las tasas de reemplazo del régimen general resultaron ser de 47,1% en general, 53,2% para varones y 44,3% para mujeres”.

“Si bien los valores mejoraron respecto al análisis inicial, las tasas siguieron resultando bajas respecto a los valores de referencia”, reconoce la entidad dirigida por Marcos Makón.

Otro elemento a tener en cuenta, indicó la OPC, son “las diferencias entre paritarias y movilidad previsional, que desvinculan esa relación con el paso del tiempo”, además del “cálculo específico de cada jubilación individual, dependiendo de la cantidad y volumen de aportes que se consideren para cada persona”.

La realidad es muy diferente en algunos regímenes especiales, en los que incluso los haberes jubilatorios llegan a superar al salario en actividad, ya que se ajustan según el último tramo de la vida activa inmediatamente previo a la jubilación, en el que los salarios suelen ser superiores al promedio de los años anteriores.

“Por otra parte, se destaca que, en todos los casos, la tasa de reemplazo fue mayor en varones que en mujeres, lo que muestra que, en general, los varones acceden a mejores beneficios jubilatorios que las mujeres”, destacó la entidad bicameral.

Entre otras características destacadas por la OPC, hay una evidencia de una “expulsión del mercado de trabajo” a partir de los 40 años, a partir del que el número de aportantes empieza a decaer, particularmente en el sector privado.

“Ese fenómeno, sumado a la alta informalidad, hace imposible el acceso a beneficios previsionales a largo plazo”, añadió.

Por otra parte, en un contexto de disparidades de género, señala que “el 40,6% de los aportantes son mujeres y 59,4% son varones, indicio de que una gran parte de la fuerza laboral femenina se encuentra fuera del mercado formal”.

El 82% móvil se dispuso hace 62 años, en octubre de 1958, mediante la ley 14.499, en una época en que la relación entre aportantes activos y beneficiarios pasivos era mucho más holgada que en la actualidad.

Otro elemento a tener en cuenta, indicó la OPC, son “las diferencias entre paritarias y movilidad previsional, que desvinculan esa relación con el paso del tiempo”, además del “cálculo específico de cada jubilación individual, dependiendo de la cantidad y volumen de aportes que se consideren para cada persona”.

Fuente: Noticias Argentinas