fbpx

Causa Cardona: Urribarri declararía desde Israel y Cancillería presiona para que “arregle cuanto antes”

El actual embajador argentino en Israel, Sergio Urribarri, declararía por videoconferencia el próximo martes 13 de octubre, en la causa por negociaciones incompatibles, peculado y cohecho, en que será indagado, junto al empresario paraguayo Diego Armando Cardona Herreros y otros exfuncionarios y actuales colaboradores del gobierno entrerriano. El paraguayo también debe ser indagado el mismo día y también saldría por una plataforma de internet, según se consignó en el programa Cuestión de fondo (Canal 9 Litoral).

El empresario paraguayo Diego Armando Cardona Herreros, es considerado un “hombre clave” en los negocios del exgobernador y actual embajador argentino en Israel, Sergio Urribarri. Cardona Herreros, por primera vez, tendrá que exponer ante fiscales de la justicia entrerriana en próximos días, para declarar en instancia indagatoria por la causa de negociaciones incompatibles, peculado y cohecho. En otras palabras, es por los negociados que llevó adelante el empresario paraguayo, en varias contrataciones en que se vio beneficiada su firma Relevamientos Catastrales, pagando coimas a varios funcionarios entrerrianos, que también están citados a declarar en indagatoria.

Por esas casualidades de la vida, Urribarri y Cardona Herreros tendrán que declarar el mismo día: el 13 de octubre.  El exmandatario deberá hacerlo a las 9 de la mañana. O sea, a las 15 en Israel. Lo hará por videoconferencia desde la Embajada Argentina en Tel Aviv y del mismo modo lo defenderá el abogado Raúl Barrandeguy, en Paraná.  Al parecer, habría incidido el planteo concreto que le hicieron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, que conduce Felipe Solá, de que arregle cuanto antes los casos por la corrupción que tiene en la justicia entrerriana. “En Cancillería, todos los embajadores deben rendir cuentas ante la justicia; así ha sido la historia reciente de la gente de la diplomacia”, le habrían manifestado.

El empresario paraguayo tendrá que estar dos horas después ante los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano, aunque se desconoce si estará personalmente, junto a su abogado Bubby Díaz –que reemplazara hace unos meses a Marcos Rodríguez Allende- o lo si lo hará también por videoconferencia. Tanto Cardona Herreros como su abogado son personas consideradas de riesgo, ante el avance del Covid y por ende se tomarían tales recaudos.  

En verdad, la relación de Cardona Herreros y Urribarri data de hace casi 1 años. Se conocieron en 2007, en un sector de plateas y palcos vips de la cancha de Boca Juniors, cuando coincidieron en un partido. El exgobernador había ido a ver a su hijo Bruno en la primera del equipo xeneize, club al que llegó en 2005, a las inferiores. Se hicieron amigos y nunca más se separaron. Pasó a ser clave en su historia. Quizás demasiado importante en su vida. 

Desde fines de la gestión de Urribarri como ministro de Gobierno –en el último gobierno de Jorge Busti- el nombre de Diego Cardona Herreros pasó primero a ser un amigo y luego “una prioridad” para varios allegados al entonces candidato a gobernador, a partir de su asunción como mandatario entrerriano, en diciembre de 2007.  

Relevamientos Catastrales empezó a hacer negocios con la Dirección de Informática del Estado entrerriano a poco de iniciada la primera administración urribarrista.

Hubo quienes, desde Entre Ríos, viajaron a Asunción del Paraguay para conocerlo, después de ser invitados por el empresario Cardona Herreros, siempre atento a los agasajos a los funcionarios y gobernantes. No sólo se sorprendieron con el poderío económico que demostraba, sino también –y fundamentalmente- con la forma de vida de su padre, Miguel Angel Cardona Lledó –fallecido en 2014-, quien era dueño de una envidiable propiedad, en una zona con mansiones importantes y barrios exclusivos en Asunción, que ocupa casi media manzana, altos tapiales, amplio parque y una fuerte guardia de seguridad, todos con armas largas.

Alrededor de Diego Armando Cardona Herreros giran por lo menos diez empresas que, en su mayoría, tuvieron el mismo domicilio hasta fines de 2018: avenida Córdoba 1184, piso 4, en Capital Federal y, por lo general, se dedican a tareas de consultoría.  

Con el aval de Sergio Urribarri, Cardona logró contratos importantes en el Estado entrerriano. La mayoría de ellos se concretaron en el segundo período, donde el empresario paraguayo iba y venía a Paraná en forma asidua.  

En Paraná, Cardona puso las oficinas de su empresa en calle Córdoba 585, planta baja. Es decir, el mismo edificio donde el exgobernador tenía uno de sus tantos departamentos, aunque en el piso 11 y hasta hace no mucho tiempo también vivió (en otro piso), el ahora exministro de Gobierno, su hijo, Mauro Urribarri. Ese departamento está a nombre del fiscal de Estado, Julio Rodríguez Signes, quien se lo alquilaba. El teléfono que figura en la página web de Recalt SA, una de las empresas del paraguayo, está a nombre de la firma Lemondata SA, con sede en Capital Federal, vinculada a Cardona. El mencionado contrato con Economía fue el que le permitió a Lemondata SA manejar el sistema de liquidación de sueldos que en la administración de Gustavo Bordet le generó reiterados dolores de cabeza por los errores cometidos en la planta docente, en la anterior gestión. Mientras el gobierno provincial recibía los cuestionamientos más duros de los gremios de los maestros -a punto tal que hasta le tomaron la planta baja del edificio del Consejo General de Educación por varios días-, nadie se enteró que el entonces ministro Mauro Urribarri solía pasearse por la ciudad en un moderno automóvil de la firma Lemondata, ya que Cardona había ordenado que le hicieran confeccionar una tarjeta azul para que no tuviera ningún tipo de problemas. Pero las vinculaciones del exministro y Cardona iban más allá. Y quedaron al descubierto en un cheque rechazado a la empresa Kriptax Inc Sociedad Anónima, cuyo presidente, es Mauro Urribarri.

Kriptax emitió un cheque por 121.000 pesos que fue rechazado el 15 de marzo de 2017 y abonado luego, específicamente el 7 de abril de ese año. La particularidad es que no sólo Mauro Urribarri es el firmante del cheque, sino también el señor Eduardo Oscar Cabezón. El citado empresario no reside en Entre Ríos sino en Capital Federal y tiene vinculaciones societarias con el paraguayo Cardona desde el 25 de abril de 2013, cuando fue creada la empresa.  

En tiempos del denominado “sueño entrerriano”, los encuentros más reservados de campaña de Sergio Urribarri se hicieron en las oficinas del empresario paraguayo Cardona Herreros, en avenida Córdoba 1184. No solamente Urribarri tenía acceso directo; también el actual ministro de Economía de Gustavo Bordet, el contador Hugo Ballay.  

Cardona Herreros no solamente quedó en la mira judicial, sino también administrativa, en diversos expedientes iniciados en Fiscalía de Estado y el Tribunal de Cuentas, que activaron sus resortes después de la denuncia de la revista ANALISIS, en noviembre de 2017. O sea, hace casi tres años. Se tramitaron seis expedientes de contrataciones con la firma Relevamientos Catastrales S.A., de los cuales cinco de ellos se realizaron en el Ministerio de Economía y Hacienda de la Provincia y el sexto y último fue tramitado en el ámbito del Ministerio de Trabajo. La suma total de todas las contrataciones con la empresa arrojó un importe total de 58.720.825 de pesos, sin actualizar. 

Al descubierto

Los acuerdos de coimas de Cardona Herrero y los allegados directos a Sergio Urribarri, quedaron al descubierto en el allanamiento que se le hizo al empresario, en sus oficinas de Capital Federal, en julio de 2018. Eso consta en el informe de 50 carillas realizado por el perito contable del Poder Judicial entrerriano y aportado a los fiscales Badano y Yedro.

No podían creer el escandaloso resultado final del trabajo que demandó más de un año de trabajo y giró en torno a los papeles, informes, saldos de tarjetas de créditos, viajes internacionales, agendas, documentación variada, que encontraron en el estudio del empresario paraguayo. La conclusión fue contundente: que entre diciembre de 2007 y diciembre de 2015, Cardona Herreros administró más de 11 millones de dólares que pertenecían a la familia del exgobernador. Es decir, un gasto “en negro” de algo más de 1.400.000 dólares por año. El informe daba cuenta de cada uno de los detalles del movimiento de dinero en pesos y dólares y, a la vez, tenía hipervínculos que iban directamente a diferentes documentos de la causa por enriquecimiento ilícito en trámite. Pero Urribarri nunca reconoció que, además de su “amigo” era su testaferro y administrador de sus bienes y gastos personales y familiares.  

Los hombres de la justicia entrerriana –encabezados por el fiscal Gonzalo Badano- no podían entender la cantidad de documentación comprometedora que se encontró en las oficinas del paraguayo Cardona, pese a que seguramente no desconocía que en algún momento iba a llegar un allanamiento de tales características. Todos esos papeles figuraban escaneados y en diferentes archivos. Además aparecieron copias de documentación que rozaba a otros actuales y ex funcionarios del gobierno de Entre Ríos, como así también a empresarios de la construcción ligados al urribarrismo. 

Pero también se encontró documental sobre las compras de los departamentos en Punta del Este de Mauro Urribarri y de otras inversiones inmobiliarias de Sergio Urribarri, tanto en Entre Ríos como en Capital Federal. Uno de ellos, en Puerto Madero, que aún no se pudo determinar si es de la familia Urribarri o del paraguayo. De hecho, los inmuebles adquiridos en Uruguay por el ex ministro de Gobierno y secretario del Senado fueron las operaciones inmobiliarias más importantes, por casi medio millón de dólares.  

Lo que más los sorprendió fue el rol clave de Cardona Herreros en el andamiaje de la familia Urribarri. A la gente de la justicia le quedó claro que el empresario paraguayo, con su estructura, les manejaba todo, ya sea en el país como en el exterior. Desde los pagos de las tarjetas de crédito a cada uno de ellos y a la esposa de Urribarri, Ana Lía Aguilera, como la administración de tarjetas azules de automóviles que figuran a nombre de otras personas, como propietarios y que podían ser utilizados por la familia del exgobernador.

Los investigadores encontraron cada uno de los detalles de los viajes al exterior realizados por la familia Urribarri en los últimos diez años, pagados con dinero que administraba también Cardona. De esto último los sorprendió un detalle: siempre los viajes eran en primera clase de las empresas aéreas y había veces en que viajaban cuatro o cinco personas juntas de la familia Urribarri-Aguilera. La mayoría de esos periplos fueron a Europa y con una asiduidad importante en tiempos en que Bruno Urribarri jugaba al fútbol en Grecia, donde permaneció durante tres años. 

Nombres y coimas

Varios de esos funcionarios y exfuncionarios que aparecieron en los papeles de Cardona, tendrán que dar explicaciones en torno a los pagos de coimas que concretó Cardona Herreros en los diferentes contratos del Estado.

La nómina incluye al actual titular de la Secretaría de Presupuesto, Luis Erbes; el director de Ajustes y Liquidaciones, Miguel Ulrich; el exsecretario de Hacienda, José Humberto Flores; el exministro de Trabajo, Guillermo Smaldone; el exdirector General de Informática Carlos Haidar; Jorge Zanabone y Alfonso Campitelli, directivos de Relevamientos Catastrales, el contador de la empresa, Guillermo Linares y la abogada de la firma, Miriam Fessia. Casi todos ellos cobraban los aportes de Cardona durante varios meses y en algunos casos hasta se los depositaban en sus cuentas bancarias personales. En una de las contrataciones llegó a existir el equivalente a un millón de dólares para distribuir entre los funcionarios y algunos empresarios ligados al paraguayo, siempre a partir de los sobreprecios del 25 por ciento que se aplicaban en cada operación con el Estado.

La pregunta del millón es si alguien sacará los pies del plato para evitar una condena, documentada en papeles y movimientos bancarios. O si habrá un pacto de silencio, que vaya a saber si algún día se rompe.

Fuente: Análisis Digital