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Luego de presentar el proyecto de ley sobre Cannabis medicinal en el Museo del Bicentenario, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, ponderó hoy “la gran oportunidad que tiene Argentina para ser líder regional, por sus capacidades agropecuarias e industriales y su entramado científico-productivo”, y proyectó la creación de 10.000 puestos de trabajo en el mediano plazo.

“El mercado de cannabis medicinal y cáñamo industrial crece exponencialmente a nivel global, es una nueva fuente de empleo de calidad y desarrollo productivo”, afirmó Kulfas durante la presentación del proyecto de ley. Además, puntualizó que “el proyecto crea las condiciones para el desarrollo de la cadena a nivel local, aprendiendo de las mejores lecciones internacionales”.

El ministro sostuvo que “el desarrollo de la cadena tendrá múltiples impactos positivos en el país: más empleo, más exportaciones, más innovación, desarrollo federal y acceso a la salud”. “Hay más de 50 países que han avanzado en algún tipo de legalización para el cannabis de uso industrial medicinal e industrial. Esto está alentando un crecimiento exponencial de la producción. Una producción global proyectada para dentro de tres años en 42.700 millones de dólares, es decir, 14 veces más que hace diez años”, analizó el ministro.

En esta dirección, explicó que Israel, Canadá y Estados Unidos son líderes a nivel mundial; mientras que en la región se destacan Colombia y Uruguay. “Hay un mercado global emergente, y vemos una ventana de oportunidad para Argentina”, dijo. “Es una actividad que con el desarrollo que estamos previendo puede generar 10 mil nuevos empleos (de los cuales quizá un 20% esté orientado a las actividades de investigación, desarrollo e innovación); 500 millones de dólares en ventas al mercado interno al año y 50 millones de dólares de exportaciones al año. Sería un escenario de inicio con fuerte impacto económico federal”, analizó

Empleo de calidad

Además, explicó que esta actividad “crea empleo de calidad” y dio como ejemplo Canadá, donde 2 de cada 10 empleos en la actividad están dedicados a la investigación y desarrollo, control de calidad e ingeniería de procesos.

“Se ven oportunidades crecientes en el desarrollo de la genética: en el último trienio crecen las patentes de variedades solicitadas. Y también es una actividad que tiene altos encadenamientos con valor agregado. Si consideramos toda la cadena, desde la semilla, podemos ver que hay más de 200 bienes y servicios vinculados con esta cadena. Por esto, apostar al desarrollo de este sector implica una gran cantidad de actividades vinculadas”, apuntó Kulfas.

En este sentido, explicó que se avanzó en una ley porque “si bien la legislación actual ha sido importante, permitió un avance pero a muy baja escala. Está limitado exclusivamente a fines experimentales y no productivos. Y hoy es necesario una ley que permita escalar la producción. Este proyecto apunta a legalizar la producción y desarrollo de la cadena productiva del cannabis y el cáñamo con una visión productiva, sujeto a las regulaciones establecidas basados en recomendaciones internacionales y en estudios de países pioneros”, explicó.

Al mismo tiempo, resaltó que “se apunta a evitar desvíos hacia el mercado ilegal, garantizar la trazabilidad de procesos y productos con destino medicinal. Una adecuada trazabilidad permite que Argentina se posicione con una marca país asociada a una excelente calidad de productos y se va a valorizar las exportaciones”.

Dólares y federalismo

En cuanto al cannabis medicinal, explicó que el objetivo es el desarrollo de la cadena con uso medicinal y fisioterapéutico mediante un marco regulatorio para regularizar proyectos que hoy existen y poder complementar la ley 27.350; mientras que en relación al cáñamo, resaltó que el objetivo central es “permitir el desarrollo de esta industria, que es una variedad específica con baja concentración de THC no psicoactivo. Impulsar su uso como insumo para varios sectores productivo, fibras textiles, ropa y calzado, cosméticos, materiales para la construcción, papel”.

El ministro también explicó que entre los impactos positivos esperados de esta ley, “esperamos un mejor acceso a la salud, creación de empleo de calidad, exportaciones y generación de divisas por las ventas al exterior; mayor conocimiento, actividades intensivas; desarrollo federal, la actividad que se puede desarrollar en muchas provincias del país (las del norte ofrece la posibilidad de reconvertir parte del sector tabacalero); desarrollo de proveedores, el desarrollo del agro 4.0 y equipamiento tecnológico, conocimiento y derivados productivos”.

Fuente: BAE Negocios

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