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Beatriz Sarlo reveló que sufrió tres abortos y reafirmó su postura a favor de la despenalización

Beatriz Sarlo habló anoche sobre su postura a favor del proyecto de ley de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y explicó que ella ya a los 17 años sabía que no quería ser madre y que pasó por dos o tres abortos, tras los cuales, y dada su decisión de vida, sintió “alivio”.

Invitada al ciclo Animales Sueltos, en América, y en momentos en que se trataba en Diputados el proyecto de ley, la ensayista de 78 años contó que cuando era joven decidió abortar. “No fue solo una vez, fueron tres veces. Era una época en la que los anticonceptivos o el diafragma a veces no se conseguían. Solo en una farmacia de la calle Florida, a la Facultad de Filosofía y Letras”, le dijo al conductor, Luis Novaresio.

“A los 17 años ya sabía que no quería tener hijos, no estaba dentro de mi horizonte”, relató. Por otra parte, en cuanto al contexto social de esa época dijo que en los 60 “tener un hijo a una mujer le planteaba problemas. Dejaba tres años la facultad, se atrasaba cuatro años respecto de cómo venía siendo”. Así, explicó que a su generación “le costó mucho” poder lograr algunas metas.

Además, hizo referencia a una campaña en la que participó a favor de la decisión de las mujeres a abortar. “Mi visión es laica sobre la cuestión del aborto. Lo que dije es que realmente fue un alivio en cada una de las situaciones que pasé y no me costó decirlo”, dijo.

Por otra parte, si bien tuvo “una relación muy problemática” con su familia al decidir no ser madre, Sarlo contó que ella ya había hecho su propio quiebre con los mandatos sociales. “A los 17 años ya estaba sola en el mundo, ganándome la vida como podía y viviendo como podía. La presión que las familias ejercían sobre las mujeres no tuvo lugar para ejercerse sobre mí”, dijo.

En cuanto al debate que ayer se estaba dando en Diputados, dijo que, de los diferentes partidos hubo buenos discursos a favor y “también hubo buenos discursos en contra” y concluyó que en general “fue un muy buen debate”.

Por otra parte, opinó que cree que a ella, por su forma de ser, la benefició ser mujer: “Al revés de la épica feminista, mi sentimiento es que me favoreció ser mujer y ser muy peleadora, no respondía a una imagen tradicional de mujer en 1960. Era una boxeadora con minifalda y creo que a mí me favoreció sobre ciertos amigos”.

Consultada sobre el término “feminazi”, dijo que es “una imagen banal” que busca desvirtuar el movimiento feminista y que nunca se calificó así por ejemplo a militantes de partidos como los de la ultraizquierda. Sobre las críticas al lenguaje inclusivo opinó que “cada uno tiene que hablar como quiere” ya que “la lengua es una superestructura poderosísima que no responde a los deseos de los sujetos, mucho menos a sus ideologías explícitas momentáneas”.

Fuente: La Nación