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A dos años de la muerte de Emiliano Sala, qué se sabe sobre el caso

El argentino Emiliano Sala estaba por sumarse a la Premier League de Gran Bretaña, pero cuando se dirigía al Reino Unido para sumarse al Cardiff City, su nuevo club, el avión en el que viajaba se precipitó y terminó con la vida del jugador cuyo cuerpo fue encontrado varios días después, en una tragedia que dejó muchas incógnitas sin resolver.

El episodio se produjo el 21 de enero de 2019, después de que el vuelo chárter que lo trasladaba desde Nantes hacia Cardiff cayó en el Canal de la Mancha cuando en plena noche atravesaban una zona de tormentas.

En la aeronave, un Piper PA-46 Malibu, viajaban sólo Emiliano Sala y el piloto, David Ibbotson. El futbolista, después de cuatro exitosas temporadas en el Nantes francés, se iba a sumar al Cardiff City, equipo de la capital de Gales que en esa temporada todavía participaba de la Primera División inglesa.

Nacido en Santa Fe y con apenas 28 años, Sala había desarrollado toda su carrera como profesional en el fútbol de Francia. El primero en contratarlo fue el Girondins de Burdeos, que primero lo cedió al Orleans (Tercera División) y al Niort (Segunda).

En el mismo Burdeos debuto en la Ligue 1, pero lo volvió a dar a préstamo al Caen antes de transferirlo al Nantes, donde tuvo su explosión como goleador.

El 19 de enero de 2019, el Cardiff City anunciaba la incorporación del argentino, por cuyo pase había acordado con Nantes un pago de 17 millones de euros, la transacción más cara del club de Gales. El futbolista había acordado un contrato por tres años y medio, hasta junio de 2022.

El hallazgo de los restos del avión

A las 21.23 del 21 de enero, mientras el Piper Malibu sobrevolaba el Canal de la Mancha, desapareció de los radares. Los restos de la nave fueron hallados 13 días más tarde, el 3 de febrero en un operativo encabezado por un barco rentado por la familia del futbolista y solventado por donaciones online.

Una imagen del avión en el fondo del Canal de la Mancha, tomada por los rescatistas.

El vuelo no había sido organizado por los clubes sino por el intermediario de la transferencia, Willie Mc Kay, quien quedó también en la mira por las condiciones en las que se contrató el chárter y el servicio que terminó prestando la empresa.

El aparato fue encontrado cerca de la isla de Guernsey, en un operativo conjunto entre el Morven y el Geo Ocean III, el buque del Ministerio de Defensa rentado por la Subdivisión de Investigación de Accidentes Aéreos del Reino Unido (AAIB), luego de que el hallazgo de los asientos del aparato los orientara sobre la trayectoria de la caída del avión.

El FPV Morven había salido a las 3 de la mañana del domingo 3 de febrero del puerto de St. Peter a recorrer un área de cuatro millas náuticas, que se habían dividido en dos con el Geo Ocean III, para patrullar y duplicar las posibilidades de encontrar los restos.

El Piper Malibu en el que viajaba Emiliano Sala el día de su fallecimiento.

Los ocho tripulantes y científicos del Morven estaban a 24 millas de Guernsey cuando vieron y escucharon algo en el sonar a bordo. Pasaron una y otra vez sobre el área para hacer una demarcación y tener una visión más cercana. A lo largo del día pasaron por varios estadios de identificación antes de que Mearns se convenciera de que habían encontrado al Piper.

Fue en ese momento cuando el Morven transfirió la responsabilidad de la búsqueda al Geo Ocean III, en donde funcionarios de la AAIB se encargaron de la confirmación y formal identificación de los restos del avión. Ellos hicieron descender un vehículo robotizado para identificar al Piper y tomar fotografías.

Un caso con muchas incógnitas por develar

Un cadáver fue hallado entre los restos de la aeronave, y cuatro días más tarde se confirmó que se trataba de Emiliano Sala. Recién hacia fines de febrero se había retomado el operativo para tratar de dar con el cuerpo del piloto, pero la búsqueda fue corta e infructuosa.

Tras sólo un día de búsqueda, la familia decidió dar por finalizadas las tareas para tratar de encontrar su cadáver de David Ibbotson, de 59 años y quien, en condiciones normales, no era el piloto designado para realizar aquel vuelo.

El aviador que había sido contratado era David Henderson, un británico que está procesado por la Justicia británica con los cargos de “negligencia e imprudencia” por el accidente.

El buque Geo Ocean III, en el puerto de Weymouth, después haber recuperado el cuerpo de Emiliano Sala.

Henderson era el piloto de chárter que había recibido el pedido para trasladar a Sala desde Nantes a Cardiff y le cedió su lugar a Ibbotson, un gasista de Lincolnshire, sin experiencia de vuelo nocturno ni con instrumentos, que tuvo el fatal accidente en las cercanías de la isla de Guernsey.

“Posteriormente, el aparato se partió en vuelo mientras maniobraba a una velocidad significativamente superior a la de maniobra para la que está diseñado”, agregó el informe. Además, “el piloto probablemente se vio afectado por la intoxicación por monóxido de carbono”, lo que genera el indicio de que había fuego en el avión.

A todo esto se suman otros factores, como que el vuelo no se realizó de acuerdo a las normas de seguridad. El piloto operaba en “vuelo visual por la noche en malas condiciones meteorológicas, a pesar de que no tenía formación en vuelo nocturno y le faltaba experiencia reciente en vuelo con instrumental”.

Según la AAIB, Ibbotson no tenía entrenamiento previo para volar de noche y su licencia SEP, que le permite volar un avión de un solo motor, había expirado tres meses antes del accidente. Además, el piloto recibió un pago por ese viaje, algo a lo que no estaba autorizado por su licencia.

Tampoco se supo por qué Emiliano Sala se subió a un chárter. El Cardiff City señaló haberle ofrecido viajar en un vuelo comercial, pero finalmente accedió a trasladarse en el pequeño avión contratado por Mark Mac Kay, el hijo del agente que ofició de intermediario entre el club de Gales y el Nantes.

Fuente: Clarín